lunes, 29 de septiembre de 2014

Te Conocí



Te conocí cuando mi mundo giraba del revés, merced a conexiones que alentaban conversaciones en busca de un menester en forma de amor, escurriéndoseme las formas mientras fracasaba una y otra vez en el duro juego de enamorar. Te conocí cuando mi cordura pedía cuerpo nuevo por creer que esa era la culpa de tantas decepciones, cuando en el juego monitorizado en realidad lo que menos se plantea es el físico, y lo que más se utiliza es el intelecto. Te conocí cuando las musas de mi espíritu dejaron de lado mis neuronas para buscar un nuevo agente del asegurado donde depositar las simientes de su ingenio. Así me iba la vida, entre idas y venidas de corrientes y parientes, hasta que un día tu simpatía llamó a mi puerta y sesgaste con tu guillotina toda la parte negativa de mi vida, dando alas a mi dicha, permitiéndome de nuevo sentir el fresco olor de la pasión por vivir, por sentir, por escribir, por leer, por escuchar el leve vuelo de la mariposa, por dibujar tu rostro nada más despertarme, por sentir tu respiración a mi lado, por querer calentar tus pies en invierno, por sentir la dulzura de escuchar tu susurro en mi oído, porque eres totalmente maravillosa, porque me importas mucho, por pensar en ti todos los días, porque en definitiva, me estoy enamorando de ti, estrella polar que guía mi sendero…


Antonio Jiménez

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