Tan solo tres cosas pido,
solo tres, como pájaro trino,
entendiendo la constancia como
virtud,
y la meritocracia como actitud de
gracia,
queriendo esas cosas como mías, sin
rabia.
Una es el arte de escribir sin
parar,
poemas, relatos, ensayos, novelas,
y si me esmero, diatribas filosofales,
al ser ancho de espaldas y grande de
mente,
pido poco más que ínfulas dementes.
Otra es ser constante,
ya que soy pecador de lo marchito,
y me desdibujo ante la primera
tormenta que llama a mi puerta.
Sea este el primer milagro que pido,
pues el arte lo domino y la dejadez
me domina.
El último es ser más competitivo,
no conformarme con una meta,
sino ser el primero en llegar a la
cuesta.
Sé que suena a megalómano,
pero me he marcado un camino:
¡ser el mejor escritor en pos al
mito!!!
Poseo la duda y la cordura,
el hambre y el instante,
la razón y el corazón,
el ritmo y la pasión.
Tan solo tres cosas pido,
solo tres, como pájaro espino.
Sea pues el arte, la constancia y la
competitividad,
sean tres las sustancias para plasmar
mi ansia de escapar,
sin saltar el muro de la inocencia y
el pecado,
ya que sería raro componer de una
vez estos versos,
los cuales dicta mi razón, si no
fuera por algo concreto.
Antonio Jiménez

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